¿Nuestro voto es fundamental? La excusa del perdedor. Siempre el que pierde culpa a la "alta abstención" de su derrota, de ahí surge la estupidez que hemos oído tantas veces: "La abstención va a parar al partido ganador".

En primer lugar, hemos de decir que nos importa poco quién gane. ¿El gobierno del PSOE no fue el iniciador de los tristemente célebres "decretazos" de los que el PP ha sido simplemente continuador? ¿Hubiera sido distinto con IU o con cualquier otro?

En segundo lugar, para aclarar lo del tema de la abstención, hemos de decir que, en modo alguno, se suma a los votos del vencedor, sino que no se suma a nadie; es la demostración de que este sistema nos parece una pantomima.

Nuestra abstención es consecuencia de nuestras ideas, no queremos delegar, queremos tomar las decisiones sobre todo lo que nos afecta; no nos gusta que decidan por nosotros. Estamos por la democracia, por supuesto, pero por la democracia directa, para que todos y cada uno demos nuestra opinión sobe los temas que nos interesan y lleguemos a un acuerdo consensuado, sin vencedores ni vencidos. No es cierto que pasemos democracia o de la libertad, todo lo contrario, ya que nuestra actividad se realiza todos los días y no sólo durante el período electoral.

Te planteamos:

Si eres de los que cada día luchan, estás organizado, secundas huelgas (aunque sólo sean pseudo), dejas parte de tu tiempo en la lucha por un mundo más justo y votas, absoluto respeto; tu voto es la consecuencia de tu actuación e ideas.

Por el contrario, si no haces nada de lo antes mencionado pero votas, explícanos: ¿Tan leve es tu compromiso "democrático" que sólo haces eso? ¿Vas a votar porque es el día, como quien celebra su cumpleaños o come las uvas en Nochevieja?

Queremos que reflexiones. Hace más de cien años, Errico Malatesta escribía: "¿no es cien veces más fácil administrar cada uno por sí mismo lo que le pertenece que encontrar uno que sea capaz de hacerlo por otros? No sólo en este último caso se necesita conocer cómo habría de hacerse todo para juzgar la idea del que se escogiese, sino también saber discernir la sinceridad, el talento y las demás cualidades del que solicitare nuestros votos. ¿Y si el diputado quisiera servir sinceramente nuestros intereses, no debía preguntar por nuestra opinión, indagar nuestros deseos, acatar nuestras decisiones? Y entonces ¿por qué dar a nadie el derecho de obrar a su antojo y de engañarnos y traicionarnos si bien lo juzga?"

Por la democracia … directa, por la Anarquía

Grupos Anarquistas de Guadalajara y Madrid (FAI)