El enfado de estos creadores de opinión fue tal, que si por alguno de ellos fuera, nos deberían de poner una venda en la boca para que no podamos reclamar nada en 4 años, y es que parece que ejercer el legítimo derecho a la abstención hace perder el derecho a quejarse. O como si abstenerse no pudiera ser una decisión meditada y además coherente. No parece esto un buen ejemplo en la defensa de la libertad de expresión y la libre elección del voto.

Debieron olvidar que los topes electorales en Canarias, totalmente antidemocráticos, son los mayores del estado español. Que la ley electoral es tan injusta que hasta el voto en blanco, que no se dirige a ningún partido, beneficia sin embargo a las opciones mayoritarias. Que durante la campaña, el espacio en los medios no es el mismo para todos y no todos lo tienen. Que la cantidad de dinero que gastan en inundar las calles con su propaganda electoral es indecente. Que las campañas son puro marketing. Que se eligen los representantes de un país que los canarios no consideran el suyo. No se deben enterar que para muchos, participar en lo que consideran una farsa es simplemente ridículo.

Resultó curioso que después de las elecciones fuesen los mismos actores de ese teatro los que denunciaran el fraude electoral. La "izquierda" cómplice se lamentó de que los votos a su partido valieron siete veces menos que los que iban dirigidos a las dos formaciones que integran el bipartidismo español. Así el tercer partido en número de votos es el sexto en diputados, con sólo dos. De hecho, hicieron mención a un informe de supervisión de las elecciones españolas de 2004 por parte de la OSCE, que denunciaba el desigual valor del voto. No podemos entender como pudieron presentarse conociendo semejantes reglas de juego. ¿Acaso echaría usted una partida a la baraja con unas cartas marcadas?

Algo que estuvo en boca de muchos -antes y después de las elecciones- fue el voto del miedo, que fue aquel que no iba dirigido a un partido sino en contra de otro. El objetivo era evitar que la derecha volviera a coger poder, como si no estuviera ya en él, o como si lo hubiera soltado alguna vez. La verdad que votar con miedo en una "democracia", dice mucho... en fin.

Otra denuncia a la validez de las elecciones vino de los sociolistos. Nos comentan que desde hace tiempo ya, se viene suplantando la identidad de emigrantes canarios para votar por ellos. Y que los difuntos no solo son capaces de firmar una escritura de compraventa en Las Teresitas, sino que además, pueden emitir un voto por correo. Tal vez sea porque las cuentas no les benefician en el caso de Canarias, que quieren tapar la boca de nuestros emigrantes, mientras blindan las fronteras con muerte e hipocresía. O porque los únicos muertos que les benefician, son los de la memoria histórica a la que traicionan.

Por su parte, los partidos digamos alternativos, obtuvieron lo previsto por el "guión" del sistema: quien no tiene cobertura informativa, no tiene espacio en el congreso. Y mientras, la Co.Ca. perdió unos 70,000 votos y un diputado, pero sigue agarrada a la teta.

Visto lo visto no solo seguimos manteniendo que no votar es una actitud coherente, sino que además lo que no parece coherente es votar en estas condiciones.

Asociación Obrera de Canarias – AOC